Hay situaciones que pueden cambiar la rutina de una comunidad de un momento a otro.
Un terremoto puede obligar a revisar la seguridad de una institución antes de permitir el regreso de los estudiantes. Una temporada de lluvias puede provocar inundaciones o deslizamientos que dificulten la movilidad. Una tormenta o un huracán puede hacer necesario permanecer en casa. Un incendio forestal, una erupción volcánica u otro fenómeno natural puede afectar temporalmente carreteras, servicios o infraestructura educativa.
Son circunstancias extraordinarias en las que existe una prioridad que está por encima de cualquier calendario académico: proteger la vida, la seguridad y el bienestar de las personas.
Pero después de atender lo urgente aparece otro desafío.
¿Cómo continuar el proceso educativo cuando temporalmente no es posible regresar al colegio?
Aquí la tecnología puede desempeñar un papel importante.
La educación virtual ante imprevistos no evita una emergencia ni sustituye las medidas de prevención, evacuación, seguridad o recuperación que cada situación requiera. Sin embargo, cuando existen las condiciones necesarias, puede ofrecer una alternativa para mantener el vínculo entre estudiantes, profesores y aprendizaje mientras la presencialidad se recupera.
Los fenómenos naturales también pueden interrumpir la educación
Cuando pensamos en las consecuencias de un fenómeno natural solemos concentrarnos, comprensiblemente, en sus efectos más inmediatos.
Pero las comunidades también enfrentan consecuencias posteriores que pueden prolongarse durante días o semanas.
La educación es una de ellas.
Los fenómenos naturales pueden provocar cierres preventivos de instituciones, daños en infraestructura, interrupciones de servicios básicos o dificultades para desplazarse hacia los colegios.
El problema no se limita a un solo tipo de evento.
Dependiendo del territorio, una comunidad educativa puede verse afectada por:
- Terremotos.
- Inundaciones.
- Tormentas severas.
- Huracanes.
- Deslizamientos.
- Incendios forestales.
- Erupciones volcánicas.
- Vendavales.
- Olas de calor.
- Otros fenómenos naturales o climáticos.
La UNESCO señala que huracanes, inundaciones, sequías, incendios forestales y olas de calor representan amenazas para la continuidad educativa en América Latina y el Caribe. También identifica terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas y ciclones entre los fenómenos que deben contemplarse dentro de la reducción del riesgo de desastres en el sector educativo.
Esto convierte la capacidad de adaptación de la educación en algo más que una cuestión tecnológica.
También es una cuestión de preparación.
¿Qué significa continuidad educativa ante una emergencia?
La continuidad educativa busca que niños y jóvenes puedan retomar y mantener su proceso de aprendizaje cuando una situación extraordinaria altera el funcionamiento habitual de las instituciones.
La palabra importante aquí es retomar.
Continuidad educativa no significa que un estudiante deba conectarse a una clase mientras su familia está enfrentando una emergencia.
Tampoco significa trasladar inmediatamente todas las responsabilidades académicas al entorno digital.
Primero está la seguridad.
Después, cuando las condiciones comienzan a estabilizarse, pueden buscarse alternativas para reducir el impacto de la interrupción académica.
En Colombia, la Política Pública de Gestión Integral del Riesgo Escolar y Educación en Emergencias contempla la protección del derecho a la educación frente a fenómenos de origen natural, socionatural y otros riesgos que puedan afectar a las comunidades educativas.
Un colegio puede estar cerrado aunque sus estudiantes estén en condiciones de aprender
Esta diferencia es importante.
Después de determinados fenómenos naturales, una institución educativa puede necesitar permanecer cerrada aunque muchas de las familias de sus estudiantes se encuentren seguras.
Por ejemplo, después de un movimiento sísmico puede ser necesario evaluar las condiciones estructurales de los edificios antes de permitir nuevamente su ocupación.
Una inundación puede afectar las vías que conducen al colegio.
Un deslizamiento puede impedir temporalmente el tránsito por determinados sectores.
El humo provocado por incendios forestales puede generar condiciones que hagan inconveniente realizar actividades presenciales.
Una tormenta severa puede provocar interrupciones en el transporte o hacer recomendable evitar desplazamientos.
En esos casos aparece una situación particular:
el estudiante puede estar en condiciones de aprender, pero el aula puede no estar disponible.
Es allí donde disponer de alternativas educativas que no dependan exclusivamente de una ubicación física puede ayudar.
La educación virtual reduce la dependencia del espacio físico
Uno de los principales atributos de la educación virtual es que buena parte del proceso académico puede desarrollarse sin que profesores y estudiantes tengan que encontrarse físicamente en el mismo lugar.
Cuando las condiciones lo permiten, un estudiante puede acceder a contenidos, consultar materiales, realizar determinadas actividades y comunicarse con sus profesores desde otro espacio.
Esto puede resultar especialmente útil cuando el regreso a las instalaciones educativas debe realizarse progresivamente.
La UNESCO considera la continuidad del aprendizaje y la capacidad de los sistemas educativos para responder y recuperarse frente a crisis como componentes importantes de la educación en situaciones de emergencia.
La virtualidad no reemplaza una institución afectada ni soluciona los daños ocasionados por un fenómeno natural.
Lo que hace es crear otra vía de acceso al aprendizaje cuando la vía habitual se encuentra temporalmente interrumpida.
Estudiar virtual no significa improvisar clases por internet
Aquí existe una diferencia fundamental.
Un colegio virtual diseñado desde el principio para funcionar digitalmente no es igual a una institución presencial que debe trasladar rápidamente sus actividades a internet después de una emergencia.
En este último caso puede ser necesario habilitar plataformas, adaptar materiales, reorganizar horarios, capacitar profesores y establecer nuevos canales de comunicación con las familias.
En un modelo concebido desde la virtualidad, esa infraestructura educativa ya forma parte de la experiencia cotidiana.
Los estudiantes saben dónde encontrar sus contenidos.
Los docentes conocen las herramientas mediante las cuales realizan el acompañamiento.
Las familias comprenden cómo funciona el proceso.
Y la metodología ha sido diseñada para que el aprendizaje pueda desarrollarse fuera de un aula física.
Esta diferencia permite entender por qué la preparación tecnológica puede ser importante mucho antes de que ocurra cualquier eventualidad.
¿Cómo puede ayudar la virtualidad después de un fenómeno natural?
Su utilidad dependerá siempre de las condiciones particulares de cada situación.
Cuando existen electricidad, conectividad, dispositivos y condiciones familiares adecuadas, la educación virtual puede contribuir de diferentes maneras.
Mantener el acceso a contenidos educativos
Los materiales digitales pueden permanecer disponibles aunque temporalmente no sea posible ingresar a las instalaciones del colegio.
Mantener el vínculo con los docentes
Los canales virtuales permiten orientar actividades, resolver inquietudes y mantener comunicación entre profesores y estudiantes.
Reducir algunas interrupciones académicas
Determinadas actividades pueden continuar digitalmente mientras se recupera progresivamente la presencialidad.
Facilitar la adaptación de los horarios
Una situación extraordinaria puede alterar las rutinas familiares. La flexibilidad permite reorganizar determinadas actividades de acuerdo con las circunstancias.
Acompañar un regreso progresivo
La recuperación no siempre ocurre de un día para otro.
Puede existir un periodo en el que algunas instalaciones estén disponibles y otras no, determinados estudiantes puedan regresar y otros todavía tengan dificultades para desplazarse.
En esos escenarios, disponer de herramientas virtuales amplía las alternativas disponibles para las instituciones y las familias.
Pero hay situaciones en las que ni siquiera la virtualidad es posible
Este punto es fundamental para hablar responsablemente del tema.
Un terremoto, huracán, inundación, incendio u otro fenómeno también puede afectar:
- Redes eléctricas.
- Infraestructura de telecomunicaciones.
- Acceso a internet.
- Viviendas.
- Dispositivos electrónicos.
- Servicios básicos.
- Condiciones emocionales de estudiantes y familias.
Una familia que está resolviendo dónde dormir esa noche no necesita preocuparse por una tarea.
Un estudiante que acaba de atravesar una situación difícil puede necesitar tiempo antes de retomar sus responsabilidades académicas.
Y una comunidad sin electricidad o conectividad difícilmente podrá recurrir inmediatamente a plataformas digitales.
Por eso, la educación virtual ante imprevistos es una alternativa, no una obligación.
La tecnología funciona cuando existen las condiciones para utilizarla.
La verdadera fortaleza está en tener diferentes alternativas
No existe una única herramienta capaz de garantizar la continuidad educativa en todas las emergencias.
Dependiendo de las circunstancias pueden utilizarse plataformas digitales, materiales descargables, recursos impresos, comunicaciones telefónicas, espacios temporales de aprendizaje y diferentes combinaciones entre presencialidad y virtualidad.
La UNESCO promueve sistemas educativos capaces de prepararse, responder y recuperarse frente a diferentes tipos de crisis.
La resiliencia educativa no consiste en depender de una tecnología.
Consiste en tener alternativas cuando la forma habitual de enseñar y aprender deja temporalmente de estar disponible.
Prepararse antes de necesitarlo
Un plan de emergencia funciona mejor cuando se diseña antes de la emergencia.
Con la tecnología educativa sucede algo parecido.
Si estudiantes y profesores ya utilizan plataformas digitales, conocen sus herramientas y saben cómo comunicarse mediante ellas, existe una base sobre la cual trabajar cuando las circunstancias obligan a modificar temporalmente la rutina.
Esto no significa vivir esperando una calamidad.
Significa reconocer que la educación también necesita capacidad de adaptación.
El Ministerio de Educación Nacional contempla precisamente la gestión integral del riesgo escolar como parte de la protección del derecho a la educación frente a fenómenos naturales y otras amenazas.
La educación virtual nunca está por encima de la seguridad
Ante una tormenta, un terremoto, una inundación, un incendio forestal o cualquier otra situación que represente un riesgo, la prioridad es inequívoca:
primero están las personas.
Ninguna plataforma educativa debería convertirse en una presión adicional para una familia que atraviesa una emergencia.
La virtualidad adquiere valor cuando comienza la siguiente etapa: aquella en la que las personas están seguras, pero todavía existen obstáculos para recuperar completamente la presencialidad.
Es entonces cuando la tecnología puede ayudar a reconstruir progresivamente una parte importante de la rutina: aprender.
¿Cómo puede ayudarte StudenMy?
En StudenMy, la virtualidad no aparece únicamente como respuesta ante una circunstancia extraordinaria.
Es el punto de partida del modelo educativo.
Los estudiantes desarrollan su proceso académico mediante herramientas digitales, acompañamiento docente y una metodología diseñada para funcionar en un entorno virtual.
Esto significa que el aprendizaje no depende diariamente de desplazarse hasta una sede física determinada.
Para una familia que elige voluntariamente la educación virtual, esta flexibilidad forma parte de su experiencia cotidiana.
Y ante determinadas situaciones inesperadas, esa misma característica demuestra algo importante: la educación puede tener más de un camino para llegar hasta el estudiante.
Cuando las circunstancias cambian, la educación también puede adaptarse
No podemos evitar que ocurran terremotos.
No podemos controlar una tormenta ni decidir cuándo aparecerá una temporada de lluvias especialmente intensa.
Tampoco podemos impedir todos los incendios, inundaciones, deslizamientos o fenómenos que eventualmente pueden alterar la vida cotidiana de una comunidad.
Lo que sí podemos hacer es prepararnos mejor.
En educación, eso significa contar con protocolos de seguridad, infraestructura adecuada, planes de gestión del riesgo y también diferentes alternativas para continuar aprendiendo cuando las circunstancias lo permitan.
La educación virtual ante imprevistos es una de esas alternativas.
No evita una emergencia.
No reemplaza la presencialidad cuando esta es necesaria.
Y mucho menos convierte una calamidad en una oportunidad comercial.
Su aporte es mucho más sencillo y, precisamente por eso, valioso:
cuando temporalmente no podemos llegar al aula, el aprendizaje puede tener otra manera de encontrarnos.
Preguntas frecuentes
¿La educación virtual puede ayudar después de un terremoto o fenómeno natural?
Sí, siempre que existan condiciones de seguridad, electricidad, conectividad y acceso a dispositivos. Puede permitir mantener determinadas actividades académicas mientras se recupera progresivamente la presencialidad.
¿Qué fenómenos naturales pueden afectar la asistencia presencial al colegio?
Terremotos, inundaciones, tormentas, huracanes, deslizamientos, incendios forestales, erupciones volcánicas y otros fenómenos pueden provocar cierres preventivos, afectar infraestructura o dificultar los desplazamientos hacia las instituciones educativas.
¿Un colegio virtual puede continuar funcionando durante cualquier emergencia?
No necesariamente. Una emergencia también puede afectar electricidad, internet, dispositivos y las condiciones personales de estudiantes y docentes. La seguridad y el bienestar siempre deben estar primero.
¿Educación virtual y educación remota de emergencia son lo mismo?
No. Un modelo de educación virtual está diseñado desde su origen para desarrollar el proceso académico mediante herramientas y metodologías digitales. La educación remota de emergencia es una respuesta temporal utilizada cuando circunstancias extraordinarias impiden desarrollar normalmente la educación presencial.
¿Por qué es importante prepararse antes de una emergencia?
Porque conocer previamente las plataformas, herramientas y canales de comunicación facilita la adaptación cuando una situación inesperada afecta temporalmente la presencialidad.
¿StudenMy funciona como colegio virtual?
StudenMy desarrolla su propuesta mediante un modelo virtual en el que las herramientas digitales y el acompañamiento docente forman parte habitual del proceso educativo, reduciendo la dependencia diaria de una sede física.
Fuentes consultadas
- Ministerio de Educación Nacional de Colombia – Gestión del Riesgo
- Ministerio de Educación Nacional – Política de Gestión Integral del Riesgo Escolar
- UNESCO – Reducción del riesgo de desastres, cambio climático y educación
- UNESCO – Educación en situaciones de emergencia
- IIPE UNESCO – Sistemas educativos resilientes frente a las crisis climáticas



